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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL TERCER DOMINGO DE PASCUA 2017

escrito por:  admin hace 6 horas

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PALABRA DE VIDA

TERCER DOMINGO DE PASCUA (ciclo A)

Santuario, 30, ABRIL, 2017

ROMERIA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

                             “Quédate con nosotros...”                                  

Ambientación

         "El relato de Emaús, que vamos a escuchar en el evangelio, es una hermosa catequesis pascual.

        Dos discípulos de Jesús, tristes y desilusionados, van camino de Emaús, recordando a Jesús y hablando sobre Él.

        Y el mismo Jesús sale a su encuentro en el camino. Y cuando aquellos discípulos reconocen a Jesús, se llenan de alegría y de esperanza.

        Jesús también sale, muchas veces, a nuestro encuentro a través de la vida y nos habla a través de su Palabra. Lo único que necesitamos es descubrirle en los demás y en los acontecimientos de la vida".

 

Al comenzar nuestra oración es el momento de revisar nuestra vida, nuestro corazón, actitud y nuestras manifestaciones:

 

Después de una breve oración personal de todos en silencio, prosigue:

 

Señor Dios, tu Hijo Jesús, el Resucitado de entre los muertos,

no es de esta tierra ni de este tiempo, pero veladamente.

        Él está siempre a nuestro lado, marchando muy cerca de nosotros, por nuestros caminos.

        Te pedimos, que nos des fuerza y sensibilidad para reconocerlo cada vez que el amor germina y crece en el corazón de los hombres.

        Te lo pedimos a Ti, que eres Dios vivo,

desde siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Escuchamos la Palabra, para que nos ilumine y afiance en la fe de Jesús:

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas, 24,13-35

 

        Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: - ¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?

Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: - ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?

Él les preguntó: - ¿Qué?

Ellos le contestaron: - Lo de Jesús el Nazareno, que fue profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves, hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues fueron muy de mañana al sepulcro, y no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no le vieron.

Entonces Jesús les dijo: -¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?

Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.

Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante, pero ellos le apremiaron diciendo: - Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída.

        Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: - ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?

        Y levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón. Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

 

Comentario

 

         "En el pasaje del evangelio que acabamos de leer, vemos a dos discípulos dispersarse con una angustiosa sensación de miedo y de fracaso. El camino de Emaús es el camino del desencanto, de los recuerdos tristes. El camino de Emaús es el camino de los que esperaban...

“Esperaban que él fuera.... esperaban que él les librara...”

Y todas aquellas esperanzas se han convertido en frustraciones. Ahora lo mejor es olvidar y alejarse.

 

        Hoy estos discípulos tienen cantidad de imitadores. Fijaos en un fin de semana, LA ROMERIA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA, o en un principio de vacaciones: la gente, como loca, huye de la ciudad y del trabajo, del esfuerzo...; van hambrientos de soledad y descanso, necesitados de evasión y de olvido, y son millones. Emaús es hoy el chalet, la playa, la excursión, el video, la discoteca o el fútbol. Emaús es hoy la abstención, el desencanto, el pesimismo. Emaús es hoy el sofá, el narcisismo, el refugio.

        Esperábamos, pero hemos llegado al fin de muchas ilusiones. Desconfiamos de los ideales, de los proyectos...

Esperábamos que se lograría un mundo más justo, pero todo sigue igual o quizá peor.

 

        Esperábamos que el cambio político renovaría la sociedad, que la mejora económica del país acabaría con el paro y la pobreza, que la tolerancia haría imposible el terrorismo, que nos acercábamos a un mundo mejor, a una sociedad más humana y fraterna...

Esperábamos... ¿pero cuántas de estas esperanzas han muerto?

        Los discípulos de Emaús encontraron en su camino al Señor. Y el Señor, al que aún no conocían, les preguntó: ¿Qué conversación es la que traíais por el camino? Y ellos le cuentan todas sus desilusiones...

Y ahora, también el Señor nos pregunta a nosotros de qué hablamos por el camino de la vida...¿qué le respondemos?

Mira, Señor, hablamos de las cosas que pasan...

 

        Hablamos de la crisis, de las últimas salvajadas de los terroristas, de la política, de los problemas económicos: el paro, los precios, el euro, la vivienda, los gastos. Hablamos del gobierno, de la TV, de los deportes. Hablamos de los problemas del mundo. Hablamos de los jóvenes, de los artistas, de los curas. Hablamos de las drogas, del sida, de la moda... Hablamos mucho, sobre todo en el bar, pero sin ilusión, por distracción, buscando más bien el morbo de las cosas...

             “Entonces Jesús les dijo...” Jesús empezó a abrirles los ojos, explicándoles la Escritura. Y según les hablaba su mente se iba llenando de luz. Y así el camino se les hizo corto. ¡Qué bien nos viene en esos momentos de desilusión o desaliento encontrar a alguien que nos diga palabras de aliento y comprensión!

        Necesitamos que Jesús nos hable también a nosotros y nos explique las Escrituras. Nos dirá que somos torpes y que tenemos poca fe, que no acabamos de comprender que él nos acompaña siempre y que no nos deja solos. Que nos fiamos demasiado de nuestras propias fuerzas y que necesitamos fiarnos más de Él.

Y nos enseñará la necesidad de la Cruz, de las dificultades para llegar a la libertad y crecer en el amor. No todo es camino de rosas. Hay que trabajar, luchar y sufrir, si queremos que nuestra vida y la de todos termine en Pascua. Pero nos probará que la Pascua es cierta, que hay salida a las situaciones difíciles, que todo tiene sentido, que lo último no es la desesperanza y el vacío, sino una explosión de luz, de gozo, de vida.

        “Quédate con nosotros...” Era una petición obligada.

 

        Aquellos discípulos ya no podían estar sin él. Él tenía palabras de vida eterna. Sin él todo volvería a resultar vacío y triste. Si él se iba, la noche y la oscuridad se les volvía a echar encima.

“Se quedó...” Por algo Jesús es el Enmanuel “El Dios con nosotros”. Él está deseando que le invitemos.

        Y después de las palabras vendrán los gestos amistosos: el partir el pan y la entrega. Y esto aclara definitivamente las cosas. Cuando se parte el pan, cuando desaparecen los egoísmos, cuando compartimos la amistad, es cuando se nos abren los ojos y podemos reconocer a Cristo; es cuando de verdad Cristo, se hace presente y vuelve la alegría, el entusiasmo y la esperanza.

A Cristo se le conoce al partir el pan, porque Cristo es pan que se parte y se comparte. Así, el cristiano tiene que ser pan para el mundo...

“Y comienza el camino de vuelta...”

        Si la marcha hacia Emaús es camino de desesperanza, la vuelta de Emaús es un camino ilusionado. El reencuentro con Cristo transformó a los discípulos en apóstoles. Ni un momento más en Emaús. Corriendo desandaron el camino, porque tenían una gran noticia que comunicar. El gozo que llevaban dentro les resultaba incontenible. Hay que decir a todos los que dudan que CRISTO VIVE; a todos los que sufren que CRISTO HA RESUCITADO; a todos los que buscan que CRISTO SE DEJA ENCONTRAR.

        Ésta ha de ser nuestra tarea. Nosotros, como los de Emaús, encontramos a Cristo, escuchamos su Palabra y partimos el pan. Después de recibir sus enseñanzas y su alimento, hemos de salir entusiasmados, tratando de dar testimonio de lo que hemos visto y oído. Son muchos los que esperan un poquito de nuestra luz".

Es el momento de buscar compromisos.

 

 Pidamos al Señor, por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza, en este tiempo de gracia y misericordia, que acuda en ayuda de nuestra debilidad, y le presentamos nuestras necesidades.

 

Todos: Quédate con nosotros, Señor.

-No abandones a tu Iglesia, para que dé de ti testimonio. Oremos...

-No abandones a los pobres y a los que sufren, para que sean consolados con tu presencia. Oremos...

-No abandones a los que te predican, para que su testimonio sea escuchado. Oremos...

-No abandones a los que te buscan, para que sientan el gozo de tu presencia. Oremos...

-No abandones a los que oran, para que se enciendan sus corazones. Oremos...

-No abandones a los que se aman, a los amigos, a los que caminan juntos, para que sepan que tú estás en medio de ellos. Oremos...

-No nos abandones a nosotros, para que podamos encontrarte en la Palabra, en la fracción del pan y en los pobres. Oremos...

Quédate con nosotros, Señor, porque sin tu presencia pronto llegaría la noche y la tristeza.

 

Acción de Gracias:

 "Jesús, vivo y presente que te has hecho el encontradizo a tus discípulos, cuando iban de camino,

sal al encuentro de nuestro corazón, cuando abramos las Escrituras;

Haz que te sintamos, cuando nos repartes tu pan;

haz que te veamos cuando un hermano nuestro nos requiere.

Señor, Jesús, vivo y presente:

enséñanos a escucharte con oído atento,

a sentirte con el gusto de la fe,

a encontrarte con la sensibilidad del amor.

Sacia nuestro hambre de fraternidad,

nuestra sed de justicia,

nuestra ansia de vida eterna".

¡Buena Semana!

 

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