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2018 SERÁ LO QUE TÚ QUIERAS

escrito por:  admin hace 5 meses  569 visitas

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2018 SERÁ LO QUE TU QUIERAS

“Cada año es un don”

 

         "Queridos amigos, ¡Feliz año nuevo! Os dirigimos este deseo de todo corazón; nada nos gustaría más que el poder sentirnos cada día más alegres y felices, con esa felicidad que nunca pasa si está fundamentada en la seguridad de sabernos amados por Dios Padre.

         Que en este nuevo año todos sepamos aprovechar las muchas oportunidades que Dios nos irá brindando para estar cada vez más cerca de Él y más junto a los hombres. Que entre nosotros crezca la fraternidad, el amor, la justicia y la paz.

         Y que no nos conformemos con expresar buenos deseos, sino que empleemos todas nuestras fuerzas en hacerlos realidad. Juntos, con ilusión y con la confianza que nos da el saber que Dios nuestro Padre está de nuestra parte, podemos lograrlo.

            Uno de los principios cardinales sobre los que gira la vida cristiana consiste en que “Dios comienza siempre de nuevo”. Con Dios nada hay definitivamente perdido. En Dios todo es comienzo y todo es renovación, oportunidad nueva.

            Por decirlo de manera más cercana y personal, Dios no se deja desalentar por nuestra mediocridad. Porque la fuerza renovadora de su perdón y de su gracia es mucho más vigorosa que todos nuestros errores y pecados. Con Dios todo puede comenzar de nuevo. Hoy también. Ahora también.

                  Por eso es bueno comenzar el año nuevo con voluntad de renovación. Cada año que se nos ofrece de vida, es un tiempo abierto a nuevas posibilidades, es un tiempo de gracia y de salvación en el que se nos invita a vivir de manera nueva, de manera renovada.

         El día 1 de Enero celebrábamos en el mundo entero La Jornada mundial de oración por la paz. En medio de una humanidad envuelta en guerras y conflictos, la Iglesia desea comenzar el nuevo año elevando hasta Dios una oración por la paz.

         Pero, ¿qué puede significar una oración por la paz en este mundo y en este país desgarrados por tanta violencia?

         Antes que nada, conviene recordar que nuestra oración no es para informar a Dios de la falta de paz que hay entre nosotros. No es Dios el que necesita “enterarse” de la ausencia de paz en el mundo, sino nosotros los que necesitamos descubrir los obstáculos que cada uno ponemos a la justicia y a la paz.

         No es Dios el que tiene que “reaccionar”, cambiar de manera de actuar y “hacer algo” para que se cumplan nuestros deseos de paz. Somos nosotros los que tenemos que cambiar para ajustar nuestras actuaciones y nuestra vida a los deseos de paz de Dios para la humanidad.

         Si la oración es encuentro sincero con Dios, entonces la oración no lleva a la evasión, y a la cobardía. Al contrario la oración fortalece nuestra voluntad, estimula nuestra debilidad y robustece nuestro ánimo para buscar la paz y trabajar incansablemente por ella.

         Quien pide la paz ardientemente, se hace más capaz para acogerla en su corazón. Más aún. Quien ora así a Dios, está haciendo ya la paz en su interior. No podrá “orar contra nadie” si no es contra su propio pecado, su ceguera, su egoísmo e intolerancia, sus reacciones de odio y venganza.

         Y es que la verdadera oración convierte. Nos hace más capaces de perdón y reconciliación, más sensibles frente a cualquier injusticia, abuso y mentira. La oración nos hace más libres frente a cualquier manipulación.

         Mirad, no se puede trabajar por la paz de cualquier manera, porque introduciremos inconscientemente nuevos géneros de violencia y conflictividad entre nosotros. Con el corazón lleno de odio, de condena, de intolerancia y dogmatismo, se pueden hacer muchas cosas. Todo menos aportar verdadera paz a la convivencia entre los hombres.

¿No necesitaremos todos detenernos más a hacer paz en nuestro corazón?

         Al comenzar el año, 2018, se nos pide confiarnos a Dios. Creer en la fuerza de su amor. Descubrirla en lo pequeño y humilde. Cada uno de nosotros hemos de sentirnos llamados a llenar nuestro corazón de amor, no de violencia; de ternura no de agresividad; de diálogo, no de cerrazón. Entonces podremos cantar también este año: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”.

         Se nos pide GENEROSIDAD", es la fuente del encuentro con el otro y conmigo mismo".

¿Eres persona de paz o de conflictos continuos?

Nos lo pensamos en un momento de silencio...

 

                                                        Secretaria

Santuario Virgen de la Cabeza

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