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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL CUARTO DOMINGO DE PASCUA2018

escrito por:  admin hace 6 meses  417 visitas

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PALABRA DE VIDA

CUARTO DOMINGO DE PASCUA. CICLO B

Santuario, 22 de abril de 2018

“Yo conozco a mis ovejas, y las mías me conocen”

 

SALUDO

         Bienvenidos seáis todos al encuentro con el Seños. Nos ponemos en la presencia de Dios.

 

Regina caeli, laetare, alleluia.

R/Quia quem meruisti portare, alleluia.

V/Resurrexit, sicut dixit, alleluia.

R/Ora pro nobis Deum, alleluia.

V/Gaude et laetare Virgo María, alleluia.

R/Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

V/

Oremus:

 

Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

 

En castellano

 

Alégrate, reina del cielo, aleluya.

R/Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/Ha resucitado, según predijo; aleluya.

R/Ruega por nosotros a Dios; aleluya.

V/Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/Porque ha resucitado verdaderamente el Señor; aleluya.

V/

 

Oremos:

 

Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el gozo de la vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

 

AMBIENTACIÓN

            " Ser reconocidos es algo que nos llena de alegría. Saber que existimos para alguien y que alguien nos da existencia, nos reconoce, nos saca del vacío y del anonimato.

            Jesús se presenta como “puerta” de las ovejas y como “buen pastor”. Estas imágenes nos pueden parecer lejanas en nuestra sociedad, pero son imágenes cargadas de realismo relacional.

            El Buen Pastor entabla una relación con sus ovejas, de manera que llega a la comunicación, a un reconocimiento por la voz, por aquello que el otro dice y pronuncia.

            El Buen Pastor se opone a las imágenes de “malos pastores” que Ezequiel había anunciado. El Buen Pastor no se presenta con más poder que el alcanzado en el madero de la Cruz. El Buen Pastor no tiene más ansias de poder que el tomar una toalla y con ella limpiar los pies a los discípulos. El Buen Pastor no se ha hecho Pastor para vivir bien, lo único que ha hecho ha sido entregar su vida por las ovejas".

(Un momento de silencio)      

 

En la presencia de Dios

            Al Buen Pastor, que cuida de nosotros, nos libra de todo mal y perdona nuestros pecados, acudamos ahora arrepentidos de corazón de todos nuestros pecados.

  • Señor, aceptarte a Ti es andar en la luz. Pero hay luces de muchas intensidades. Somos invitados a la luz sin ocaso y sin límites... Y, sin embargo, Tú sabes muy bien que nos cuesta caminar en la luz. SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

  • Somos invitados a pasar de conocidos a amigos; de amigos a íntimos, pero nos cuesta dar pasos de intimidad. Tenemos miedo a la intimidad contigo. CRISTO, TEN PIEDAD...

 

  • Tenemos reparo a descubrir toda nuestra noche. Que tu luz nos haga ver nuestras tinieblas. SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

        Oración colecta

 

Desde la ceguera de mi vida, desde la aridez de mi soledad,

desde las voces de mi egoísmo, desde la pobreza de mi confusión.

Señor, yo te llamo y pronuncio tu nombre.

Señor, yo me callo para escuchar tu Palabra.

Señor, yo quiero entrar por tu puerta,

y habitar en tu casa

por días sin término

y aprender los secretos

que compartes con los que te siguen. AMEN

 

Escuchamos la Palabra

+ Lectura del santo Evangelio según San Juan,, 10,11-18

 

            En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: - Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas; Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

            Tengo además otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por eso me ama el Padre: porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido del Padre.

Palabra del Señor

                           

COMENTARIO:

            "A nadie nos gusta que nos digan que somos un rebaño. Un rebaño quiere decir una gente que no piensa, que sigue al que va delante sin preguntarse nada, que no tiene criterio y se deja manipular.

            El evangelio de hoy nos ha dicho que somos un rebaño. Pero seguro que a ninguno de nosotros nos ha sabido mal. Ser un rebaño que sigue a este pastor, seguro que no nos sabe mal, al contrario, nos llena de gozo y felicidad.

¿Quién es nuestro pastor? ¿Quién es este que va delante de nosotros y al que nosotros seguimos?

            Hace muy pocas semanas celebrábamos aquel momento culminante en el que nuestro pastor se nos daba a conocer. Era el Viernes Santo y escuchábamos conmovidos, el relato de la pasión y muerte de Jesús. Allí en el pretorio, Pilato nos mostraba a Jesús destrozado por la tortura y nos decía: “¡Este es el hombre!”. Pilato no sabía, no era consciente de ello, ni se le habría ocurrido, pero de hecho, mostrándolo así, lo que nos decía era: este hombre derrotado, destrozado, este hombre que ni parece hombre, es el único hombre de verdad, es el hombre que ha de ser camino, luz y vida para todos los hombres y mujeres del mundo.

            Nosotros, el Viernes Santo, después de escuchar el relato de la pasión y la muerte de Jesús, nos acercábamos a la cruz y la besábamos. Afirmábamos con ello lo que Pilato nos había anunciado sin darse cuenta: que aquel Jesús muerto en el suplicio de los esclavos, fracasado ante el mundo, era realmente el hombre en quien nosotros creíamos, el hombre al que queríamos seguir.

            Ahora, hoy, en este tiempo gozoso de la Pascua, en la felicidad de celebrar la resurrección del Señor, hemos escuchado este evangelio que nos ha recordado quién es Jesús para nosotros. Él es nuestro pastor, y nosotros le queremos seguir, porque él “da la vida por sus ovejas”. Es en su muerte, en su amor fiel hasta la muerte, donde nosotros podemos encontrar el gozo y la felicidad, nadie más nos puede guiar por caminos que merezcan la pena, por caminos que hagan vivir, por caminos por los que nos podamos sentir hombres y mujeres plenos, verdaderos. El amor que él vivió, el amor que él nos enseñó es el único que puede dar felicidad a los hombres y mujeres de ayer, de hoy y de siempre.

                        “Yo conozco a mis ovejas, y las mías me conocen”...

            Pero no sólo eso. Nuestro pastor no es sólo alguien que nos atrae por su amor entregado hasta la muerte. Nuestro pastor es alguien que nos ama a cada uno personalmente, alguien a quien nosotros podemos también amar personalmente. Él nos ha dicho también hoy: “Yo... conozco a las mías, y las mías me conocen” Es un amor de persona a persona...

            Seguro que recordamos todos aquella escena tan tierna de la mañana de Pascua. María Magdalena va al sepulcro con el corazón trastornado al mismo tiempo por el dolor, el amor y la esperanza. Jesús se le acerca y le dice: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas? Y ella, que no le reconoce, creyendo que era el hortelano, le pide: “Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo pusiste, y yo lo recogeré” Y entonces viene la palabra de Jesús, la palabra que ella ya no podrá olvidar jamás: “¡María!”.

            El encuentro de Jesús y de María Magdalena la mañana de Pascua es nuestro mismo encuentro, el de cada uno de nosotros. Es una corriente de amor entre él, Jesús, y cada uno de nosotros, con nuestra vida concreta, con nuestros aciertos y nuestras equivocaciones, con nuestros momentos de generosidad y nuestros egoísmos y perezas, con nuestro convencimiento de fe y nuestros olvidos a veces demasiado frecuentes. Él nos ama personalmente, nos llama siempre por nuestro nombre. Y nosotros, también, más allá de toda flaqueza, le amamos y le seguimos con gozo. No podríamos dejar de seguirle, no podríamos dejar de querer seguirlo cada vez más de verdad, más sinceramente.

                        “Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil”...

            No se puede ser cristiano sin ser misionero. Cristo es un derecho de todos los hombres.

            ¡Qué bien entendieron los primeros cristianos la exigencia misionera de la fe! Por eso, los perseguidos en Jerusalén llevan la fe a Samaría. Son como brasas encendidas que, llevadas por el viento del Espíritu, encienden otras hogueras allí donde caen. Es lo que hoy mismo hacen algunos laicos promoviendo comunidades con las personas de su entorno.

            ¿Qué hago para ofrecer la fe, mi experiencia creyente a los demás? ¿Cómo colaboro en la tarea evangelizadora de mi comunidad o de mi parroquia?."

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

 

      Oremos y Pidamos al Señor por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza.

 

Decimos: Escúchanos, Padre.

 

  • Para que se cultive en la Iglesia el don de ser hijos de Dios. OREMOS...

 

  • Por el Papa, por nuestros Obispos y por cuantos desempeñan algún ministerio en la Iglesia, para que lo hagan como Jesús. OREMOS...

 

  • Para que las comunidades cristianas sepamos ofrecer a nuestra gente la imagen atractiva del Buen Pastor. OREMOS...

 

  • Para que se cuiden los gérmenes vocacionales en las familias. OREMOS...

 

  • Para que escuchando la voz de Dios, atendamos las necesidades de la Iglesia. OREMOS...

 

Escucha, Padre, las oraciones de tu pueblo y concédenos la paz, la prosperidad y la fraternidad. Por JNS...

 

PADRENUESTRO.....

 

Damos Gracias

Señor,

desde la ceguera de nuestra vida,

desde la aridez de nuestra soledad,

desde las voces de nuestro egoísmo,

desde la pobreza de nuestra confusión,

te llamamos

y pronunciamos tu nombre.

            TE DAMOS GRACIAS SEÑOR

Señor, nos callamos

para escuchar tu palabra.

Señor, queremos entrar por tu puerta,

y habitar en tu casa

por días sin término

y aprender los secretos

que compartes con los que te siguen.

            TE DAMOS GRACIAS SEÑOR

 

           

                                   ¡FELIZ SEMANA DE PASCUA!

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