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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO 2017

escrito por:  admin hace 2 meses  410 visitas

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PALABRA DE VIDA

DOMINGO DECIMOSEXTO del Tiempo Ordinario (ciclo A)

Santuario, 23 de Julio de 2017

Cuarto día de Novena a la Virgen de la Cabeza en su Basílica del Cerro del Cabezo.

 

 "Señor, ¿no sembraste buena semilla en el campo?¿De dónde sale la cizaña?".

 

Ambientación

         "Agradecemos vuestra presencia, en este Cuarto día de la NOVENA A LA VIRGEN DE LA CABEZA;

Ayer el coro "Aroma de la Sierra" (Alcalá la Real), y hoy el coro "Voces del Señorío" de (Ibros), nos acompañaran para meternos en el misterio de la "Buena Noticia".

         Con los medios modernos se han suprimido en gran parte las distancias, todo se hace con celeridad. La paciencia parece ajena al ritmo de la vida moderna. Pero el evangelio aconseja esperar, tener paciencia. Y sabemos que tiene razón porque una decisión precipitada puede ocasionar graves catástrofes.

         La paciencia que el Señor aconseja se aplica al campo de cultivo donde crecen mezcladas semillas buenas y malas; se aplica la convivencia humana con sus inevitables roces, se debe aplicar a todo esfuerzo por el bien y también a la presencia dominical en la iglesia para celebrar el día del Señor. En la serenidad de la paciencia podemos dejarnos instruir por sus palabras de vida y llevarlas como consigna para toda la semana".

(Un momento de silencio)

 

En la presencia de Dios decimos:

         "Empecemos por reconocer que cada vez somos más perezosos, más egoístas y agresivos a la hora de conseguir una convivencia en armonía con la familia, los amigos y vecinos.

 

* La pereza es uno de nuestros grandes fallos a la hora de vivir en armonía. Tenemos que cambiar las expresiones, "no tengo tiempo", "mañana lo haré", por esta otra, "ahora mismo lo hacemos", porque tenemos que reconocer que los demás son importantes si queremos vivir en armonía. SEÑOR, TEN PIEDAD...

* Tenemos que reconocer que debemos dejar a un lado los egoísmos y colaborar con los demás. Tenemos que dejar de pensar en "lo mío" y pensar en "lo nuestro", si queremos convivir en armonía. CRISTO, TEN PIEDAD...

* Tenemos que admitir que cada vez somos más agresivos y los insultos los sacamos a relucir en cualquier momento. Hay que estrechar la mano y guardar la boca si queremos vivir en armonía. SEÑOR, TEN PIEDAD"...

 

Oración:

         "Dios y Padre de todos, haz que sintamos la alegría

de compartir la oración y la alabanza

con otras personas de nuestro entorno.

Haz que todos vivamos en armonía contigo

y con los que nos rodean.

Gracias, por este nuevo día

que nos das para alabarte y para descansar".   Amén.

 

Leemos la Palabra, para que nos ilumine y nos afiance en la fe de Jesús:

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo, 13,24-43

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente:
-«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:

"Señor, ¿no sembraste buena semilla en el campo?¿De dónde sal la cizaña?"

Él les dijo:
"Un enemigo lo ha hecho."
Los criados le preguntaron:
"¿Quieres que vayamos a recogerla?
Pero él les respondió:
"No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores:

“Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.”

Les propuso esta otra parábola:
-«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»

Les dijo otra parábola:
-«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»

Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada.

Así se cumplió el oráculo del profeta:
«Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»

Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:

-«Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»
Él les contestó:
-«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga. »
Palabra del Señor.

 

Comentario

SENSACIÓN DE IMPOTENCIA

"No es necesario asomarse a los medios de comunicación social e informarse de los millones que mueren de hambre, de los que sobreviven en la pobreza, de los que mal viven en la calle... para tener una dolorosa sensación de impotencia. Basta contemplar el contorno de nuestra ciudad para tener también una sensación de impotencia ante el submundo de los pobres, drogadictos, desempleados, sectarios, familias rotas, personas solas... Otro tanto habría que decir a nivel religioso: ¡Cuántas personas desorientadas, alejadas de la fe, que vagan sin rumbo! Ante esta riada de aguas turbias y violentas nos preguntamos acobardados: "¿Qué puedo hacer yo ante tanta problemática?".

         La tentación inmediata que todos sentimos es remitir los problemas a las Administraciones del Estado o de la Iglesia: Para eso está el ayuntamiento y sus departamentos, para eso está Cáritas... Decimos: "No es cuestión de pequeños esfuerzos, sino de grandes proyectos llevados a cabo por los responsables... Total, lo poco que yo puedo hacer no merece la pena hacerlo; prácticamente no resuelve nada".

         Acostumbrados al gigantismo contemporáneo, la pequeña actitud de la hormiga, de la viuda con su óbolo, del grano de sal, de la pequeña semilla, nos parecen cosas bonitas pero inútiles.      Esta tentación de inhibirse, porque lo que podemos y nada es todo uno, responde a un doble sentimiento: A un complejo de inferioridad y de inutilidad, y a una disfrazada justificación de la pereza: podemos quedar tranquilos porque lo que podemos hacer y nada es todo uno.

         Ante las frecuentes megalomanías, Jesús nos incita a que sembremos las pequeñas semillas que él ha puesto en nuestro zurrón; con la vitalidad que llevan dentro se convertirán en arbustos fecundos para el Reino.

 

EL GRAN MILAGRO

¿Qué podemos hacer que merezca la pena y sea fecundo? Pues muchísimo. Podemos hacer el milagro de ser nosotros mismos, una semilla que se sepulta debajo de la tierra por la entrega y el servicio a los demás; podemos hacer el milagro de ser "buenos" de verdad (no sólo "no-malos"); podemos hacer el milagro de amar... Todo santo provoca una verdadera revolución aunque, como Teresa del Niño Jesús, esté oculta en un silencioso convento.

¿Quién puede calcular el fruto inmenso que han producido los gestos sencillos de Alberto Capellán, un campesino de La Rioja, cuya causa de beatificación está muy avanzada? No hizo grandes heroicidades, sino cuidar campos de patatas, hacer un pequeño albergue para pobres, orar mucho y ser un buen padre de familia, un buen esposo y un buen vecino.

         Uno de los recuerdos más imborrables que tenemos los compañeros de infancia de mi pueblo es la figura de la señora Filomena, una viuda joven, enferma, que murió en plena juventud. ¿Milagros? No descubriríamos otros que la bondad que asomaba a sus ojos, los caramelos de su tienda que de vez en cuando nos daba con tanto cariño, la devoción con que oraba, los servicios en la comunidad parroquial...

         Todos éstos pertenecen a los que alguien atinadamente llama "héroes de portal". ¡Qué frutos han producido aquellas pequeñas semillas como un grano de mostaza!

 

NUESTRO ORIGEN HUMILDE

"Los cristianos deberíamos haber asimilado estos criterios tan entrañados en el Evangelio. Somos de origen muy humilde. Frente a las megalomanías de los judíos, Jesús inicia su obra, el pueblo de la Nueva Alianza, con un puñado de pescadores. La primera comunidad de Jerusalén está compuesta por los más humildes de la sociedad judía; lo mismo sucede con las comunidades de Pablo (1 Co 1 ,26-30). Pero aquellos diminutos granos de mostaza se convierten pronto en árboles copudos. Hoy ya sabemos lo gigantesco que es el árbol bimilenario del cristianismo: Dos mil millones de seres humanos se proclaman seguidores de aquel humilde rabí de Nazaret, una aldea desconocida. Uno no sale de su asombro al recordar los inicios tan insignificantes, la semilla tan microscópica que fue la fraternidad franciscana. Aquellos seis "locos de Asís", como los llamaba la gente de la comarca, vestidos de estameña como los campesinos, resguardados en una miserable choza, son hoy doscientas congregaciones en la Iglesia.

Con frecuencia se oye a personas que se quejan del resultado de sus esfuerzos. Mantengo el optimismo al ver el fruto de semillas humildes por la fuerza y vitalidad del Evangelio, que está hecho a la medida del hombre, y por la acción del Espíritu que actúa en el corazón humano".

 

SIEMBRA CONSTANTE Y ESPERANZADA

"Puede ser que, en momentos cruciales de la vida, Dios nos pida decisiones un tanto heroicas. Pero lo normal es que nos pida la siembra constante de pequeños gestos: colaboración en una organización humanitaria, formar parte de un grupo de pastoral, integrar una pequeña comunidad que forme entramado eclesial con otras, un gesto de cordialidad hacia quien vive deprimido, una sonrisa acogedora a quien está solo, una señal de simpatía hacia quien se siente abandonado, un tiempo de compañía con quien se siente solo, una afectuosa llamada de teléfono, una postal cariñosa, un pequeño regalo, una alabanza oportuna, una palabra de estímulo... semillas del Reino que dan mucho fruto. ¿Quién no puede sembrar muchas de estas pequeñas semillas?

Dejémonos de sueños grandes e imposibles: "Si tuviera más tiempo, mayores recursos económicos, más autoridad, más preparación...". Sembremos las semillas que Dios ha puesto en nuestro zurrón; no soñemos con las de otros. Probablemente no estamos llamados a pronunciar grandes discursos ante todo un público, pero sí a sembrar la semilla del Evangelio en conversaciones con amigos, con familiares, con personas con las que nos encontramos en el vivir diario. Una palabra cordial, de aliento, de corrección, de consejo puede orientar o reorientar toda una vida. En conversaciones de compañeros de estudios convirtió Ignacio de Loyola a Francisco Javier. He aquí pequeñas acciones al alcance de todos, y ¡qué consecuencias tienen para la Causa de Cristo!

Cuando esa siembra es constante, refleja un talante, un estilo de vida que se convierte en un gran testimonio. Por tanto, sembrad, padre y madre; sembrad, catequista y profesor; siembra, cristiano, con constancia y con esperanza, aunque tal vez te dé la sensación de que estás predicando en el desierto. A veces, cuando menos se piensa, nace la semilla y llega a dar fruto. Incluso puede ocurrir que tú no llegues a ver el tallo germinado. La siembra de santa Mónica en el espíritu rebelde de su hijo Agustín tardó diez años en nacer"..

 

SOÑAR JUNTOS

         "Nuestros pequeños gestos, cuando se unen a los pequeños gestos de otros, se convierten en una gran siembra que produce una gran cosecha. Cuando uno da un grito desgarrador contra el terrorismo, la voz se pierde en el vacío; cuando son dos millones de personas las que juntan sus gritos, se convierten en un ejército invencible. Es increíble hasta dónde se puede llegar y lo que se puede alcanzar coordinando los pequeños gestos de solidaridad...

Todos llevamos un saco de pequeñas semillas que pueden dar una espléndida cosecha. Por eso, como Pedro con respecto a las redes, hemos de decir: "En tu nombre, Señor, arrojaremos las semillas" (Lc 5,5)".

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

 

         Oremos y Pidamos al Señor por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza.

 

Tú eres, Padre, PEDAGOGO PACIENTE, que esperas y confías porque amas. Escucha las súplicas que te dirigimos y calma todas nuestras impaciencias:

                            HAZNOS PACIENTES COMO TÚ, SEÑOR.

1. Cuando sentimos la impotencia para acabar con el odio, la agresividad, la violencia y la injusticia de nuestro mundo. Oremos

 

2. Cuando nos llega el pesimismo ante una Iglesia que no cambia al ritmo que nosotros desearíamos... Oremos.

 

3. Cuando exigimos a los otros cambios repentinos de conducta sin respetar los ritmos personales de cada uno... Oremos.

 

4. Cuando desesperamos de nosotros mismos, que repetimos constantemente los mismos errores uno y otro día... Oremos.

 

5. Cuando caemos en la trampa de la eficacia a cualquier precio en las empresas que nos proponemos llevar a cabo... Oremos.

 

6. Cuando estamos a punto de tirar la toalla ante el fracaso de nuestras expectativas... Oremos.

 

Que tu tiempo, Señor; se haga dueño de nuestras vidas para alcanzar la libertad oxigenante a la que tú nos llamas desde tu permanente indulgencia, tu perdón y tu misericordia, que espera siempre de nosotros y nunca desespera. AMÉN.

 

Damos  Gracias

         ¡Qué fácil vemos lo negativo de los demás!

Esta es la fragilidad del ser humano.

Así nos creaste, Señor,

con maravillas y deficiencias,

con generosidades y roñoserías,

con excesos y con defectos, con luces y sombras.

 

Tú nos has entretejido en las entrañas maternas,

Tú tienes cada uno de nuestros cabellos contados,

Tú nos envuelves con tu abrazo,

Tú sabes más de nosotros que nosotros mismos...

 

Ayúdanos, Padre, a aceptarnos del todo,

a reconocer nuestras deficiencias,

a alegrarnos de nuestras cualidades personales y únicas,

a desarrollar contigo todo el potencial inmenso

que has puesto en cada uno.

A animar a que otros también desarrollen el suyo.

 

Enséñanos, Padre,

a perdonarnos los errores,

a convivir con nuestras incoherencias,

a ser misericordiosos con nuestra naturaleza humana

para así serlo aún más con los otros hermanos,

que también llevan el peso de su propia fragilidad y maravilla.

Gracias por crearnos así, con trigo y con cizaña, Padre.

¡Feliz Semana!

¡Disfrutad de las Vacaciones!

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