Real Santuario Virgen de la Cabeza - Andujar

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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 2018

escrito por:  admin hace 8 meses  420 visitas

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PALABRA DE VIDA

SEGUNDO DOMINGO T. ORDINARIO. CICLO B

Santuario, 14 de Enero de 2018

Ambientación

    Nos reunimos de nuevo, con esperanza, en estos primeros días de este nuevo año, que Dios nos ha concedido.

            "Juan Bautista anima a sus amigos para que acompañen a Jesús. Éstos le siguen, se quedan con Él y animan a otros.

Nosotros desde nuestro Bautismo pertenecemos al grupo de los amigos de Jesús e intentamos seguirle.

Jesús nos ha invitado a su grupo y también a nosotros nos dice: ¿Por qué me buscáis?

De nada nos sirve estar bautizados, decir que somos del grupo de Jesús, si no estamos dispuestos a seguir su ejemplo de vida y su mensaje. Además, como sus primeros discípulos debemos animar y ayudar a los demás para que acompañen a Jesús".

(Un momento de silencio)      

 

En la presencia de Dios decimos

Pedimos perdón al Señor y a las personas que viven junto a nosotros, siempre tenemos fallos, limitaciones, pecados personales y sociales.

- Por no escucharte a través de tu Palabra.

SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

- Por no buscarte en los acontecimientos más sencillos de la vida.

CRISTO, TEN PIEDAD...

 

- Por no dar un testimonio decidido de nuestra condición de cristianos.

SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

ORACIÓN:

Señor,

Tú nos conoces a todos por nuestro nombre.

Para Ti somos importantes y nos llevas en el corazón.

También nosotros queremos conocerte mejor

y vivir como verdaderos amigos tuyos.

Pero somos débiles y nos olvidamos de Ti;

Nos olvidamos de que nos mandaste amar a todos,

y llevarlos en nuestro corazón.

Ayúdanos, porque queremos ser amigos de todos

y seguir los pasos de tu Hijo Jesús.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

Escuchamos la Palabra

+ Lectura del Santo Evangelio según san Juan,1, 35-42

         En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:

- «Éste es el Cordero de Dios».

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:

- «¿Qué buscáis?».

Ellos le contestaron:

- «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».

El les dijo:

- «Venid y lo veréis».

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

- «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:

- «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)».

Palabra del Señor

 

COMENTARIO:

         «Dime con quién andas y te diré quién eres» es un viejo proverbio.

         "Hoy lo podemos aplicar a los primeros discípulos. La escena que relata Juan es sobria, con cierta tensión interna. Dos discípulos de Juan le oyen decir, al paso de Jesús: «Ahí está el cordero de Dios», y los discípulos abandonan a Juan y «se pasan» a Jesús. Desde ahora, para saber quiénes son estos discípulos tendremos que saber quién es el Maestro.

         Jesús se da cuenta de lo que pasa y les pregunta: ¿Qué buscáis? No hay preguntas de por qué, ni quiénes sois, ni qué queréis... La pregunta original al inicio de la formación del grupo de discípulos se centra en la búsqueda. Los primeros seguidores son dos buscadores, dos inquietos, dos apasionados por la verdad. La verdad pone en movimiento y nos exige movimientos, éxodos... Es más importante la Verdad que la mentira por fidelidades que amordazan la Verdad. «Quien está por la verdad escucha mi voz», le responderá Jesús a Pilato (Jn 18,37). Pilato despachará la pregunta con un escepticismo descomprometido: «¿Qué es la verdad?» (Jn 18,38). Y se marchó.

         Es importante destacar la concreción de la búsqueda en estos discípulos primeros porque nos puede dar ideas a los discípulos de todos los tiempos. Los buscadores, al ser interrogados por Jesús, se manifiestan con una preocupación: Habitar; morar; vivir; experimentar la vida ordinaria del Maestro, gozar de su compañía. La búsqueda no se conforma con respuestas, la búsqueda no tiene como objetivo algo intelectual simplemente. La búsqueda llega a la vida ordinaria, a la vida de todos los días, a la monotonía del día a día donde se revela de verdad de qué estamos habitados en el hondón del corazón. «Maestro, ¿dónde habitas?». No le siguen por las respuestas que les da. Le siguen porque vieron dónde residía.

«Fueron, vieron dónde residía y se quedaron con él aquel día». No se especifica lo que vieron. Pero «vieron algo» tan atractivo que dijeron: «esto es lo que andábamos buscando». Experiencia que no nos es lejana. «Esto es lo que yo buscaba». Cuando nos topamos con «lo que andábamos buscando», dejamos todo porque hemos encontrado «lo que el corazón nos dictaba». Los dos discípulos perciben algo. Lo que llevamos dentro se transforma en «entorno» que atrae. La vida que nos alienta se convierte también en «exterior» que habla, en forma de vida que revela lo que nos anima por dentro. No son indiferentes las formas ni los espacios exteriores que creamos. A Andrés le basta lo que percibe para reconocer que está ante el Mesías, el Ungido. Y le falta tiempo para invitar a su hermano Simón. Jesús mira a Simón tan profundamente que le cambia, le transforma. Sí, hay miradas transformadoras. Hay miradas que no se olvidan. Hay miradas que se clavan para siempre. Hay miradas que remueven el alma. Jesús mira a Simón tan profundamente que le cambia hasta de nombre: «Tú te llamarás Cefas, Piedra».

Sorprende que todo pase tan rápido. ¿Por qué? Quizá porque hay tanta confianza, tanta búsqueda en estos discípulos que Jesús no pide más. Todavía no es conocido y ellos ya se fían de él, y Jesús de ellos. Donde hay buscadores de la verdad hay cimientos de futuro seguro".

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

 

      Oremos y Pidamos al Señor por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza.

 

1.- Te pedimos por el Papa y los Pastores que dirigen la Iglesia, para que no se desanimen nunca, sino que, fiados en tu palabra, lleven la nave de la Iglesia a buen puerto.

Roguemos al Señor.

 

2.- Te pedimos por los dirigentes de los pueblos, para que, dejando a un lado su egoísmo y sus intereses personales, consigan en el mundo una sociedad más justa y mejor.

Roguemos al Señor.

 

3.- Te pedimos que ayudes, a todos los que, confiando en tu palabra, trabajen para que en este mundo reinen la paz, la amistad y la solidaridad.

Roguemos al Señor.

 

4.- Te pedimos por todos nosotros. Ayúdanos a confiar en Ti, para conseguir una pesca mejor, es decir para sacar de nuestras vidas, más fruto en favor de los demás.

Roguemos al Señor.

 

Todo esto, y otras peticiones personales que cada uno traemos a esta Celebración, te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.       

 

Damos Gracias

 

"Señor, no es que la vida nos vaya demasiado mal.

Muchos otros tienen más problemas que nosotros.

Pero, cuando entramos en nuestro interior, nos damos cuenta de que deseamos "otra cosa ".

Parecemos un pozo sin fondo.

Nada nos satisface y nos llena del todo.

Debe ser la misma enfermedad que San Agustín describía con aquella frase:  "Me has hecho para Tí y mi corazón no será feliz hasta que descanse en Ti".

Tú nos prometes otra Vida de mas calidad.

Ayúdanos a caminar en esa dirección,

Queremos admirar, cantar y saborear la vida.

Queremos crear vida, optar siempre por la vida.

Queremos anunciar la plenitud de la vida.

Te queremos a Ti, porque Tú eres la Vida".

¡Feliz Semana!

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